lunes, 13 de diciembre de 2010

NBA, los motores empiezan a calentar

La mejor liga de Basquetbol del planeta –la NBA-, está calentando fuertemente los motores en esta fría época invernal. La temporada 2010-2011 ha comenzado a tomar rumbos interesantes para fortuna de todas y todos aquellos a los que gusta este deporte.

Se esperaba que el equipo de Miami con su trío de estrellas LeBron James, Chris Bosh y Dwyane Wade arrasara a todos aquellos que tuvieran la desgracia de encontrarse en su camino. Tan sólo la nómina de estos tres jugadores -43.5 millones de dólares por temporada-, prometía que su desempeño intimidaría a cualquiera, sin embargo, el inicio de la liga no se dio así e inmediatamente los especuladores empezaron a decir que el trabuco de Miami sería nada más que una pléyade de estrellas pero sin coordinación ni convicción y por ende, la temporada sería una más sin pena ni gloria.

Entonces, de pronto y como si se tratar de pundonor, varios equipos alzaron la mano para hacer ver su presencia y demostrar que la liga es mucho más que el trío de Miami. Boston, Orlando y Nueva York se han anotado importantes victorias y records ganadores para provocar que las miradas de los aficionados voltearan hacia ellos.

Los Celtics han demostrado que los dichos no están en vano y la frase de que “más sabe el diablo por viejo, que por diablo” está más que vigente en su juego, con un record de 19 victorias y 4 derrotas que los coloca como ocurre cada año, como serios contendientes a pelear el título de la liga. En sus dos enfrentamientos ante Miami, el otro trío veterano conformado por Kevin Garnett, Paul Pierce y Ray Allen, apoyados por las asistencias y puntos del guardia armador Rajon Rondo, les han propinado sendas derrotas que nos hace reflexionar respecto a lo básico que resulta un equipo integrado y acoplado que resista el duro andar de la NBA.

La Conferencia Oeste con los campeones Lakers son el equipo a vencer. La dupla Kobe Bryant y Paul Gasol sigue tan sólida como la temporada pasada, quizá en algo desgastada por la cantidad de partidos que han tenido estos últimos años tanto en ciclos olímpicos, mundiales y por supuesto en la liga, pero que no quede duda, vencerlos no estará tan sencillo como muchos piensan. Alzando la mano para contender por el campeonato están los Mavericks de Dallas con un siempre renovado Dirk Nowitzki que estará entre los punteros como mejor anotador y que junto con San Antonio Spurs, ostentan hoy en día los mejores records de victorias.


Utah y Oklahoma seguramente darán partidos espectaculares, sin embargo, sus planteles no están lo suficientemente fuerte como para pensar siquiera en la final de la Conferencia Oeste, pero eso ya lo veremos más adelante.

Manu Ginobili
La quinteta de San Antonio está dando la sorpresa de la temporada, con un paso de 20 victorias por 3 derrotas, consolidándose como líder general de la liga. Sus números en la campaña me hacen recordar y anhelar el famoso 72-10 implantado por los Toros de Chicago de Michael Jordan en la temporada 1995-1996. El argentino Manu Ginobili está imparable en todas sus estadísticas, su liderazgo en la cancha se siente en cada partido, el equipo luce concentrado y motivado, así que el tiempo dirá si resisten el ritmo de esta aún larga temporada.

Pero regresando a Miami, quienes pensaban que su trío estrella podría convertirse en un rotundo fracaso, temo decirles que nada más alejado de la realidad, al contrario, requieren tiempo e integración y como lo han demostrado en la racha de 8 victorias sin derrota, el engranaje poco a poco comienza a surtir efecto y por ello, me atrevo a adelantar su presencia en al menos la final de la Conferencia Este. Enfrentarse a ellos de ahora en adelante, no será tarea fácil para cualquiera de los equipos y menos aún, cuando lleguemos a la etapa de los Playoffs 2011.

Como inicié este artículo, la NBA está ya con los motores calientes al 100% y por ello esta fría temporada invernal estará más cálida gracias a los excelentes partidos nocturnos que promete la mejor liga de basquetbol del planeta.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Iushumanismo, hacia una corriente filosófica de pensamiento.

"Libre, y para mí sagrado, es el derecho de pensar"
Benito Juárez

La Maestría en Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha sido un excelente foro para promover el ejercicio de las ideas sobre la visión jurídica-filosófica de los tiempos en los que se encuentra el estado de Derecho en nuestro país y en general, en el mundo globalizado.

Ante la vorágine de una globalización imperante en nuestros días, la comunidad académica frecuentemente nos hemos preguntado ¿qué hacer frente a la crisis de gobiernos y falta de credibilidad en las instituciones políticas? ¿Cómo abatir el deficiente nivel educativo de nuestro país? ¿Cómo mejorar esta complejidad social en donde la apatía, la inseguridad pública, la falta de transparencia y una democracia tambaleante nos hacen pensar en la realidad de un Estado fallido?

Todas estas preguntas, desde mi perspectiva están estrechamente relacionadas con la época “posmoderna” en la que apenas nos estamos adentrando como sociedad, como bien refiere el filósofo Mauricio Beuchot “la crisis de sentido y de valores. Así se ha marcado nuestro tiempo, ahora designado como crisis posmoderna. ¿Cómo sacar lección y moraleja de esta posmodernidad, sin incurrir en el relativismo que muchos de sus seguidores exhiben? ¿Cómo evadir la cerrazón del positivismo sin caer en el desorden anárquico de muchos epistemólogos nuevos? (Beuchot, 1998, 567-568).

En lo personal, un tema tanto profesional como de vida han sido los Derechos Humanos. Sin duda alguna considero que estamos viviendo en la “era de los DH”, la evolución que han tenido en los últimos 30 años ha sido vertiginosa pero también con muchos contratiempos que han marcado un lento desarrollo en su implementación. Antes continuar con el desarrollo de este artículo, creo que es importante aclarar al lector algunos puntos sustanciales de esta reflexión. Si bien los DH, el positivismo y el iusnaturalismo moderno han sido estudiados y analizados a profundidad en estas épocas posmodernas, considero que no se ha construido una escuela de pensamiento que permita conjuntar estos ideales, para robustecer el fin que pretenden la mayoría de los ejercicios “aislados” que hasta el momento se han elaborado. La intención puede sonar un tanto unívoca pero considero que a lo largo de la historia, las teorías jurídico-sociológicas han circulado del univocismo al equivocismo y de manera viceversa.

Pero no todo es tan abstracto y teórico como se imagina. Existen ejemplos concretos que mediante la adopción de una filosofía iushumanista han logrado avances importantes al momento de aterrizar al plano real la positivización de los DH. Un ejemplo interesante y específico de ello, puede ser analizado en el Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal (PDHDF) implementado en el Distrito Federal, donde la positivización estatal de los Derechos Humanos empieza a consolidarse como una incipiente realidad, a partir de la aplicación razonada de los recursos gubernamentales y sociales. Para quien desee conocer un poco más sobre este programa, visitar el sitio www.derechoshumanosdf.org/portal/.

Ahora bien, mi propuesta para robustecer y apuntalar estos ejercicios académicos, sociológicos, jurisdiccionales, legislativos y gubernamentales, es mediante la formación de una nueva corriente de pensamiento denominada FILOSOFÍA DEL IUSHUMANISMO, que mediante la conjunción del positivismo y el iusnaturalismo moderno, tendrá por objeto fincar las bases de la escuela de pensamiento que intentaré explicar en el desarrollo de este artículo.

La vida en el Siglo XXI está marcada por una sociedad impulsada por los motores de los medios de comunicación, el desarrollo tecnológico, el individualismo y la incredulidad ante los gobiernos y política en el mundo. En México existen múltiples factores que influyen en esta crisis de valores sociales, como por ejemplo la inseguridad pública ocasionada por el narcotráfico y la desdibujada reacción del gobierno para sobrellevar el Estado de Derecho, la incipiente democracia que no termina de implementarse en nuestro país, la falta de credibilidad en los políticos y en los partidos políticos, el fenómeno de los “ninis” (ni estudia, ni trabaja), y un largo etc., etc., que nos podría tomar cuartillas enteras para enlistar. Todo ello, arroja un panorama de falta de valores y justicia en una sociedad que se debate entre la apatía y la incredulidad ante las acciones del Estado para atender lo que se conoce como “el bien común”, como el “desarrollo social” o en síntesis, como la felicidad humana.

En América Latina, la crisis posmodernista se encuentra en igual dimensión problemática, basta revisar el recién informe publicado por la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en materia de democracia y participación ciudadana, intitulado Nuestra Democracia en el cual se desglosa la situación que guarda este importante tema en las sociedades latinoamericanas y en donde tópicos sensibles como la desigualdad y el poder, controversias de la democracia, déficit en la organización del Estado republicano, entre otros asuntos, evidencian el desencuentro entre los ideales del iusnaturalismo moderno, la realidad del positivismo estatal y la falta de conexión con los Derechos Humanos. Con el objeto de contextualizar mejor, me permito citar la siguiente reflexión que aparece en el portal de la página de la OEA y el PNUD www.nuestrademocracia.org/ “La democracia en América Latina ha vivido el periodo más prolongado de regímenes democráticos y designación de autoridades mediante elecciones. Pero hay un problema de calidad de nuestras democracias. Se observa frustración ciudadana ante la desigualdad de riqueza y poder, débil participación popular en los asuntos públicos, corrupción pública y privada, inseguridad ciudadana y debilidad estatal, entre otros”.

La evolución de los DH y su relación con el estado de Derecho, su clasificación, justiciabilidad, aplicación y goce en las sociedades actuales, ha sido objeto de múltiples análisis y estudios que han abonado a su fortalecimiento y progresivo implementación en el mundo positivo del Derecho. No obstante ello y debido a la práctica profesional en la que me desenvuelto los últimos 11 años, me llevan a afirmar con plena convicción que hoy por hoy el rubro de los derechos humanos es un espacio reducido en la agenda política de los Estados y que por lo tanto, su “positivización” aún está lejos de concretarse. En México, el positivismo jurídico es hasta la fecha, una práctica muy arraigada en sistema jurídico nacional llámese Judicial, Legislativo o Ejecutivo. Esta herencia “Comtiana” la debemos a Porfirio Díaz como un digno representante del positivismo e impulsor de las ideas de Orden y Progreso contenidas en su pensamiento.

A raíz de la escuela de pensamiento positivista, el Estado mexicano floreció jurídicamente durante los siglos XIX y XX, enquistándose en las esferas de poder que conducían los hilos de los destinos de esta nación, siendo hasta finales del siglo XX e inicios de este siglo XXI, que la modernidad empezó a caer en crisis y con ello dar paso a la posmodernidad en que actualmente nos desarrollamos.

Como refiere Ángel I. Pérez Gómez, la posmodernidad está marcada por las siguientes características: Desfondamiento de la racionalidad, pérdida de la fe en el progreso, pragmatismo como forma de vida y pensamiento, desencantamiento e indiferencia, autonomía, diversidad y descentralización, primacía de la estética sobre la ética, crítica al etnocentrismo y a la universalidad, multiculturalismo y aldea global, resurgimiento del fundamentalismo, localismo y nacionalismo, historicismo, el fin de la historia. (Pérez Gómez .2004, 24-27).

En este contexto, los DH asumido un papel fundamental para que la sociedad, ante la falta de respuesta y credibilidad del Estado, encuentre vías alternas de presión para tratar de garantizar el goce y ejercicio de sus derechos. Dicha interpretación concuerda con la siguiente expresión de Fernando Savater: “no creo que los derechos humanos puedan reducirse a aspiraciones morales, pues hay en ellos un propósito institucional que trasciende el básico nivel de virtud y perfección individual que constituye el nivel ético propiamente dicho. Ni tampoco son sólo aspiraciones jurídicas, pues parece –justificadamente- esperarse de ellos que sirvan de instrumento para valorar códigos o para decidir entre códigos y no sólo que funcionen como preámbulos a legislaciones positivas” (Beuchot, 1999, 35-36).

Es decir, para Savater existe un equilibrio entre el valor moral intrínseco en los DH y su necesaria positivización para lograr su efectivo cumplimiento, por tanto, para los efectos de este artículo, el punto medio de aplicación de los DH, se concentraría en la conjunción del iusnaturalismo moderno con el positivismo para lograr la efectividad en su cumplimiento e implementación.

Ahora bien, Mauricio Beuchot, después de revisar las diferentes posturas de filósofos relativas a los DH, el Estado y el positivismo elaboradas por Ronald Dworkin; Adela Cortina; Michel Foucault, Fernando Savater; propone en su obra Derechos Humanos, Historia y Filosofía, la opción por un iusnaturalismo renovado (Beuchot, 1999, 47) bajo el siguiente esquema:


“… elijo un iusnaturalismo que hunde sus raíces en el clásico, y no directamente en el moderno, por un motivo que me parece de peso: porque el iusnaturalismo moderno, al querer entender la naturaleza humana desde un estado natural previo a la socialización, sólo engendró mitologías en pugna acerca de dicha naturaleza humana, y atrajo el desprestigio sobre el derecho natural. Ahora bien, del iusnaturalismo clásico tomo esa versión que elaboraron los pensadores tomistas de Salamanca, en los siglos XVI y XVII, en los mismos orígenes de la modernidad, aunque la tomo de manera distinta, renovada –como he dicho, semantizada y pragmatizada-.”
Al analizar la postura del doctor Beuchot, se podrá encontrar una diferencia clara con la propuesta de estudio que aquí formulo. Su interés por replantear el iusnaturalismo desde una óptica “renovada” dista sustancialmente de la visión que al menos de inicio tengo del iusnaturalismo moderno¸ sin embargo, por el momento estas diferencias no serán objeto central de este artículo, sino la coincidencia en la visión óptica de la filosofía iushumanista acerca estos ejercicios de pensamiento.

Es importante aclarar que tampoco es propósito de este artículo inventar el hilo negro en la historia de los DH, sino todo lo contrario, la propuesta es considerar su estudio al amparo de un visión integral que abarque lo más amplio y transversal posible, su discurso en todas las esferas del quehacer humano, ya sea desde una perspectiva estatal o social.

El Iushumanismo es una corriente de pensamiento que actualmente tiene vigencia por el simple hecho de abordar filosóficamente la relación entre las personas y el Estado, el significado de Iushumanismo es DERECHO HUMANO, por lo tanto, al señalar la necesidad de conjuntar su análisis bajo una escuela de pensamiento, permitirá en un futuro lograr su justiciabilidad y positivización por medio del uso de la razón humana tanto en el ámbito privado como público.

Bibliografía
1. Beuchot, Mauricio. Derechos Humanos Historia y Filosofía. Editorial Biblioteca de Ética, Filosofía del Derecho y Política. Primera Edición 1999. México.
2. Beuchot, Mauricio. Hermenéutica analógica y crisis de la modernidad. Publicado originalmente en Universidad de México (Revista de la UNAM), 567-568 (abril-mayo, 1998): 13. Edición de Nora María Matamoros Franco.
3. Pérez Gómez Ángel. I. La cultura escolar en la sociedad neoliberal. Ediciones Morata S.L.2004. Madrid, España.
4. Savater, Fernando. Las preguntas de la vida. Editorial Ariel, Primera Edición 1999. Barcelona, España.